24 sept 2010

Habitación Nº


Quizás el problema no esté en los relojes y yo les pido más horas de ti de las que me pueden dar, será que les pido todas las del tiempo y el resto de gente se queja. Si tanto les molesta que el mundo se pare cada vez que me besas, al menos podrían darme la solución para saciarme de tu voz y no necesitarla a cada momento.

Podrían. O poder verte a cada momento. O ponerme tu risa para llevar, para dosificarme la felicidad cuando me hiciese falta, sonrisas para días malos y carcajadas para las crisis por no tenerte cerca. Ya te dije que siempre fui más de latidos que de minuteros. Más de caos que de orden, y contigo he alcanzado el desequilibrio exacto, en ti lo extraordinario es norma.
Y tú la excepción que envidian todas las reglas.

Podemos (no, nadie dijo que no) habitar el mismo abismo si te parece un buen lugar, yo me vendo los ojos y tú me llevas. Sé que somos algo nómadas y tan pronto estamos al filo del precipicio como entre campos de rosas, pero sobrevivimos en condiciones climáticas imprevisibles, hasta en las más duras.
La maleta irá vacía que no necesito más que lo que tú me puedas dar y todo lo que yo te puedo ofrecer lo llevo puesto, la ropa sobra muchas veces y disfraces no necesito contigo.

Que yo te sigo, a habitaciones de hotel, al norte, al sur, o a las puertas del cielo

1 comentario:

  1. Qué quieres que te diga... Siempre que entro aquí hay algo que me sorprende, algo que me deja satisfecha y pensativa. Y oye ¿por qué callármelo?

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