Es esa sensación inclasificable, mitad angustia y mitad quien sabe qué. En un cincuenta por ciento indefinido. Puede que tres cuartos de incertidumbre y uno de resignación. No lo sé, la receta es complicada y la cocina no es lo mío. Recuerdo que antes estas cosas no se me escapaban, las veía desde lejos y adivinaba donde acabarían. Recuerdo veranos como éste, aunque menos húmedos y más predecibles. Más vacíos y más ordenados.
Solía imaginármela en un gráfico, como la inflación, la bolsa y todas esas cosas de las que todo el mundo habla pero en el fondo nadie entiende. La dibujaba como una línea recta ininterrumpida. Algunos dicen que la estabilidad es la máxima aspiración, una meta a alcanzar. Y añado, como chiste privado, el correcto estado mental.
A veces te piden que evalúes una serie de cosas del uno al diez (Normalmente son para sacar conclusiones y evaluarle a uno mismo. Normalmente son gente con bata y diplomas en las paredes). Puntúa tu estado (equilibrio) emocional del uno al diez. Pero a mi no me gustan los números. Me gustan las cosas que no se pueden contar.
Sí, la estabilidad. Cada vez que un molesto imprevisto se auto invita a nuestra rutina, ponemos grito en el cielo, porque amamos, adoramos, necesitamos el orden. El tengolavidamontada el prefieronnoarriesgarme. Pero la encuentro aburrida. Me parece incluso un eufemismo de monotonía, si no fuera porque monotonía ya suena bien. Aunque a mi me asuste.
Desenterrando textos de hace mil años.
Foto: Alba mirando el río Moscova desde el bus.


Monotonía suena bien, demasiado tentador. Pero desde luego hay vías mejores. (:
ResponderEliminarmonotonía no suena nada bien.
ResponderEliminarescribes muy bien. mucho.
te leo
dalo por seguro.
A Cat los prefieronorarriesgarme no le saben a nada. A mí también me saben sosos.
ResponderEliminarmiau de caramelo de limón :)